El Manisero

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Dieta mediterránea para combatir el cáncer

La alimentación y los hábitos que hemos tomado respecto de esta han evolucionado mucho en la última década. Cada vez nos preocupamos más por comer bien, sano y saludable. Nos importa mucho la salud de nuestro cuerpo y, además, somos conscientes de la importancia que tiene una correcta alimentación sobre la energía y vitalidad que nos hace falta en nuestro día a día.

Mucho se ha debatido sobre la importancia y el valor que cada vez más están cobrando los llamados “superalimentos”, aunque la realidad es que no hay ningún dato científico que sea capaz de avalar la efectividad de los mismos en nuestro sistema inmune.

Y es que si hablamos de cáncer y alimentación, no debemos considerar alimentos en concreto y por separado, sino más bien un conjunto de ellos, que al unísono y correctamente combinados sean capaces de proporcionarnos vitaminas y, en general, todo lo que nuestro organismo necesita.

Una de estas combinaciones es la dieta mediterránea. Aclamada, valorada y avalada por oncólogos de todo el mundo. Nuestro estilo de alimentación, en la proporción y cantidad adecuada, es la más perfecta que el ser humano pueda consumir.

Muchísimos son los beneficios de nuestra dieta mediterránea. Entre ellos nos permite mantener un peso adecuado, un estilo de vida activo, permitiéndonos realizar actividades físicas adecuadas a nuestro nivel y edad, y proporcionándonos una energía perfecta para nuestro trabajo diario.

Entre las características de nuestra dieta mediterránea se encuentran:

El empleo de abundante fruta fresca y verduras, que nos aportan, entre otra serie de vitaminas, minerales, y antioxidantes, una gran cantidad de fibra, fundamental en la prevención del cáncer de colon.

Un bajo consumo de carne roja, a favor de carnes magras y jóvenes. De este modo ingerimos muchísimas menos grasas saturadas.

Legumbres, de muy bajo contenido en grasas y alto contenido en fibra.

Nos gusta el pescado y lo consumimos en grandes cantidades. Calcio puro para nuestro cuerpo.

El aceite de oliva. Nuestro oro por antonomasia. El aceite nos aporta grasas monoinsaturadas y grandes cantidades de vitamina E, un gran antioxidante.

Cereales e hidratos de carbono, lo que nos aporta una gran energía con un bajísimo consumo de azúcares simples.

Pero además, si a esta magnífica dieta mediterránea nuestra le añadimos una rutina de ejercicio diario, los beneficios serán exponenciales, previniendo gran cantidad de enfermedades y ayudando a nuestro sistema inmune.