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Generación pipera: Las 5 series de dibujos animados que marcaron nuestra infancia

Después de hacer un recorrido por las series juveniles que marcaron nuestra adolescencia y las series más adultas que forjaron nuestro carácter, hoy damos un paso más. Viajamos de nuevo en el tiempo para recordar aquellas tardes donde soñábamos con los dibujos animados y un paquete de Pipas El Manisero. Las tramas más increíbles, los trazos más arriesgados, la fantasía hecha realidad en las 5 series de dibujos animados que marcaron nuestra infancia.

Seguro que la lista te parecerá muy corta. ¿Sólo 5 series? Con tus aportaciones iremos aumentando la lista.

Las 5 series de dibujos animados que marcaron nuestra infancia

Campeones – Oliver y Benji

Allá van con el balón en los pies y ninguno los podrá detener, el estadio vibra con la emoción de ver jugar a los dos… Así eran los momentos previos a nuestra cena. A las 20 horas Telecinco nos obsequiaba con una de las series definitivas, Campeones, popularmente conocida también como Oliver y Benji, por el nombre de los protagonistas de su primera temporada.

Oliver era un chaval que soñaba con el balón. Literalmente. Dormía con la pelota y la tenía cosida al pie. Además tenía un entrenador brasileño, Roberto Sedinho. Hoy, los que son papás y vieron esa serie de niños, se escandalizarían de que un exfutbolista alcohólico fuera entrenador de un equipo de fútbol infantil.

Bueno, Oliver y Benji no estaban solos y menos con entrenadores como Roberto. Ellos tenían toda una serie de compañeros como los míticos Tom Becker, Bruce Harper, Paul Diamond, Ted Carter, Jonnhy Mason… nombres adaptados del japonés original al inglés.

Pero también había rivales como los aplaudidos Gemelos Derrick, quienes tenían sus dos grandes jugadas como la catapulta infernal o el tiro combinado; Julian Ross, al que sus ataques al corazón no le dejaban mostrar toda su clase; Ed Warner, el portero que dejó una prolífica carrera en el karate para dedicarse al arte de la defensa de los tres palos; Phil Callahan, amigo de Tom Becker y claro exponente de la escuela del machacaclub.

No, no olvidamos al gran archirival, Mark Lenders. Quien no recuerda los partidos lesionados que disputaba junto a un Oliver Atom también tocado. Aquellos encuentros en los que se quitaba a los rivales de encima defendiendo los colores del Maped o el Tohu.

Los creadores de esta serie fueron los primeros en anticipar los grandes duelos entre Cristiano Ronaldo y Leo Messi. Ahora bien, el jugador en el que se fijó el creador de la serie para dibujar a Oliver Atom no fue otro que Mario Alberto Kempes, el crack argentino del Valencia CF.

Doraemon

Ya hemos hecho alguna que otra referencia a Doraemon en nuestro blog. Se trata de una de las series más longevas de la animación, pues se ha reeditado en varias ocasiones. Una vez más, la creación de personajes japonesa se supera con este gato cósmico de color azul que extrae de su bolsillo los más grandes inventos.

Doraemon no está solo en esta aventura. Viaja en el tiempo para ayudar a uno de los antecesores de su dueño, Nobita Nobi. Su nuevo propietario es vago, sufre bullying (aunque luego serán sus amigos, Gigante y Suneo) y está enamorado de la chica más guapa de su clase, Shizuka Minamoto.

Doraemon siempre saca de problemas a Nobita con sus inventos, siendo dos de ellos sus más aplaudidos, el gorrocóptero y la puerta mágica.

Decir que Doraemon no nos hizo soñar alguna vez es mentir como bellacos.

Dragon Ball

La trilogía de las series infantiles la completaría Dragon Ball. La serie por excelencia de artes marciales. Si vemos el principio de la serie y lo comparamos con alguna de sus últimas ediciones vemos como la locura se le fue de las manos a sus creadores, pero aún así no se ha perdido su misticismo, sus tramas infinitas y su mágico enganche con los espectadores.

Son Goku es un pequeño huérfano que vaga buscando las bolas de dragón. Con su cola de mono, más adelante descubriremos el porqué, acaba conociendo a una de las inventoras más conocidas del mundo, Bulma, quien también busca las bolas de dragón. Goku se une a ella en esa aventura que le llevará a mejorar su técnica en las artes marciales.

Por el camino encontrará a sus primeros rivales, hoy resultaría una anécdota pensar que Yamcha fue uno de sus enemigos. La búsqueda del dragón mágico le llevó a conocer al Duende Tortuga, su primer gran maestro que le conduciría al gran torneo de las artes marciales y donde conocería a su gran amigo, Krilín.

En ese torneo conocería a los rivales que luego serían amigos, Ten-sin-han, Chaoz, Chi-chi (su futura esposa), pero sobre todo Piccolo. Éste desarrollaría una de las tramas más largas de la saga que llevaría a los héroes al planeta Namek donde conocerían a Frezzer, su archienemigo, pero sobretodo a Vegeta, quien descubriría a Goku su verdadera identidad como guerrero del espacio.

A partir de ahí, aventuras, resucitaciones, bolas mágicos, superguerreros… Una serie de leyenda. Por cierto, sabías que el padre del futbolista del Villarreal, Jaume Costa, fue el cantante de la intro en valenciano de la serie.

Chicho Terremoto

Chicho es un canijo que llega muy alto para hacer un buen tapón. Chicho Terremoto es el palpable ejemplo de una serie de animación que si viéramos con los ojos de hoy en día nos llevaríamos las manos a la cabeza por ser políticamente incorrecta, aunque en la época no nos lo pareciera.

Pero obviando eso, si es que se puede, recordamos el personaje de Chicho como un pequeño jugador de baloncesto que se hace grande entre gigantes. Como en la serie Campeones Chicho contaba con tiros a canasta imposibles, como su famoso Tiro del Gato. Además, tenía frases que hoy incluso se escuchan como: «tres puntos colega».

No hablaremos de su pasión por Rosita. Un amor por el que tenía que luchar con un perro, propiedad de su amada. O también su amor por una prenda íntima, como las bragas blancas, incorrección total.

Por último, recordad que Chicho Terremoto no siempre se dedicó al baloncesto. En los últimos coletazos de la serie se dedicó al tenis de mesa, un deporte en el que, como no podía ser de otra forma, destacó.

Érase una vez…

Seguramente no era un prodigio técnico en la animación. Tampoco sus tramas eran esperadas todas las semanas con ansiedad. Y ni mucho menos sus personajes eran carismáticos. Pero, todos los niños de los 80 recuerdan las diferentes series de dibujos de Érase una vez…

Los personajes de Érase una vez… nos enseñaban como funcionaba nuestro cuerpo, cómo era el espacio, las relaciones… en definitiva, fueron nuestro colegio fuera de las aulas. Todos hemos imaginado esas grandes batallas entre los glóbulos blancos y los virus mientras los glóbulos rojos asistían al espectáculo y el sistema nervioso enviaba a sus veloces mensajeros.

Quizás no recordemos el nombre de los personajes, pero sabemos que todos ellos eran siempre los mismos dibujos representando distintos roles. Una serie de animación que no podía faltar en nuestro resumen.

Déjanos en los comentarios tu serie de animación favorita de los 80 y 90.