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Las cáscaras de pipas pueden tener una segunda vida

Cada vez más, la sociedad va tomando conciencia de que la reutilización es base para nuestra supervivencia. No hay un plan B, sólo tenemos el planeta Tierra y por ello debemos de conservarlo. Ello implica que hay que maximizar nuestros recursos. Por ello, nos encanta conocer informaciones como la que os vamos a contar hoy, una segunda vida para las cáscaras de pipas. Todo ello con el fútbol como movimiento aglutinador.

Las cáscaras de pipas y el fútbol

Las cáscaras de pipas son inherentes a los estadios de fútbol. No se entiende la pasión por este deporte sin un paquete de pipas de girasol en la mano. Sirva este dato como un gran ejemplo, según fuentes de la Liga, en la pasada temporada se acumularon más de 100.000 kilos de cáscaras de pipas en los campos de fútbol de Primera división. Eso son muchas pipas y, por lo tanto, muchas cáscaras que recoger.

«En la temporada 2017/2018 se recogieron más de 100.000 cáscaras de pipas»

Pero, como sabrás, las cáscaras de pipa tienen una segunda vida. Se pueden utilizar como abono natural para el campo, pasando a contribuir a un mundo más sostenible. Esa es la idea que han tenido la Real Sociedad Fundazioa, la Kutxa y la empresa Ekotrade. Han pensado convertir todas las cáscaras de pipas que se producen en Anoeta en abono para poder cultivar nuevas cosechas.

La prueba piloto se realizó esta misma temporada. Durante los partidos del conjunto ‘txuri urdin’ con el Athletic Club de Bilbao y la SD Huesca se repartieron a los aficionados unos recipientes biodegradables donde depositar los restos de las pipas y poder depositarlos al finalizar el encuentro en unos contenedores específicos. La propuesta fue bien acogida por el público, un paso más no solo para una bonita iniciativa, sino también para la concienciación del reciclaje y la segunda oportunidad de multitud de productos.

De cáscaras de pipas a compost

Con las pipas recogidas se inicia un proceso que se prolonga durante 9 a 12 meses. En este tiempo las pipas recogidas en Anoeta se mezclarán con otros restos orgánicos, con lo que se logra convertir en compost, en abono. De esta manera, además de ahorrar trabajo y esfuerzo en el laboriosos procesos de limpieza que supone la recogida de las pipas del suelo, se contribuye a cerrar el ciclo de un producto natural y tener una actitud respetuosa con el medio ambiente