El Manisero

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Las dietas de enero

Enero es un mes tradicional, en el que los buenos propósitos y las intenciones de mejorar en muchos aspectos están presentes. Uno de los propósitos estrella de este mes es, sin duda, la voluntad de adelgazar.

Pero, además, si durante las fechas festivas de las Navidades, hemos abusado, nos encontraremos con que tenemos un extra de carga en nuestro nuevo propósito. Lo principal es no dejarse llevar por el desánimo y ser muy conscientes de que adelgazar debe ser un proceso de largo recorrido, en el que el asesoramiento de un médico nutricionista será fundamental para conseguir nuestro objetivo con plenas garantías y manteniendo nuestra salud en perfecto estado.

Uno de los aspectos fundamentales de este mes es la lógica que impone el frío. A más frío, más calorías necesitaremos. No es momento para privar a nuestro organismo de lo que necesita. Por ello, siempre deberemos llevar una dieta saciante, capaz de mantener a raya el hambre y proporcionar a nuestro cuerpo las calorías que necesita para un perfecto funcionamiento.

El empleo de alimentos bajos en calorías lo podemos contrarrestar con la búsqueda de comidas nutritivas. Este es el caso de las verduras, el pescado o las carnes blancas. Intentaremos siempre condimentar de tal manera que los sabores queden concentrados y nos dé una plenitud de comida.

Las cenas, a base de sopas, caldos y cremas, son una muy buena opción para intentar aligerar nuestro aporte calórico. Son saciantes, muy nutritivas y nos aportarán excelentes complementos vitamínicos.

Hay que tener muy en consideración, también, las verduras de temporada, para sacarles el máximo partido. Acelgas, espinacas, alcachofas, brócoli, coles, coliflores, remolacha y zanahorias, son verduras de temporada. Perfectas para consumir en enero y con un gran aporte energético.

En cuanto a pescados, debemos echar un ojo también al pescado de temporada, siendo el bacalao, los mejillones, los berberechos, el salmón y el fletán los pescados estrella de enero.

Si tuviéramos que proponer una dieta completa para un día entero, un ejemplo podría ser el de comenzar desayunando a base de yogur con muesli, acompañado de alguna fruta de temporada, como por ejemplo la manzana y un café. Perfecto para comenzar el día.

La comida la podríamos realizar a base de un guisado de fletán con cebolla y patata. Este sería un plato único, aderezado con una cuchara de aceite de oliva. Idealmente lo podríamos acompañar con una ensalada de tomate, zanahoria y nueces.

Una cena a base de sopa o una buena crema de zanahoria sería un complemento perfecto a nuestra dieta ejemplo.

Este ejemplo debe tomarse simplemente como un indicativo muy genérico que en ningún caso puede realizarse sin la supervisión de un profesional, médico nutricionista o similar. Y es que, cada uno tenemos una fisionomía diferente, por lo que cada dieta ha de ser personal y estar debidamente orientada.