El Manisero

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Las Navidades ochenteras

Mucho han cambiado los tiempos. Desde los años 80 a hoy hemos vivido una auténtica revolución en muchos aspectos. Pero uno de ellos, y en el que nos queremos centrar, es la manera en la que celebramos la Navidad.

Gracias a este repaso, podemos trasladarnos a hace 30 años, a unas Navidades en las que la familia y la sencillez brillaban y los aspectos tecnológicos apenas existían, dando paso una verdadera época llena de ilusión.

Te queremos recordar solo algunas cosas de las que antes hacíamos, y de las que ya casi, por desgracia, ni nos acordamos. Pero seguro que hay muchísimas más, y estaríamos encantados de que nos las comentaras para poder compartirlas con todos.

Antes se felicitaba por correo la Navidad

En una época en la que internet ni existía, o estaba empezando, todos desconocíamos lo que era un WhatsApp. De hecho, ni lo soñábamos. Pero era muy bonito recibir y enviar un Christmas por Navidad. O mejor aún, llamar y recibir llamadas de algún ser querido.

Gracias a ello la proximidad y la parte humana era un exponente que poco a poco se ha ido perdiendo, dando lugar a un mensaje de WhatsApp de dos líneas, que en muchos casos es simplemente un “reenvío” de algún otro mensaje que hemos recibido.

Antes celebrábamos los Reyes Magos y no Papá Noel

Una de las tradiciones que podíamos denominar “más nuestras” es, sin duda, la celebración del día de Reyes. Una fecha que los niños esperábamos con especial ilusión y en la que recibíamos los regales que estábamos esperando durante todo el año. Aunque el carbón también podía ser un invitado de última hora, dependiendo de cómo nos hubiéramos portado.

Antes los Reyes traían la muñeca Nancy a las niñas y el Geyperman a los niños

Otro aspecto, y que viene perfecto para enlazar con el anterior. Los regalos. Y es que, lo que a día de hoy podría ser considerado machismo o algún otro calificativo similar, era la tónica predominante. Los niños queríamos nuestro Geyperman, o en el mejor de los casos un Scalextric, aunque esto era solo para los más afortunados. Las niñas esperaban su Nancy. Una muñeca preciosa, que realmente llenaba de ilusión las miradas de las más pequeñas.

Antes, en Noche Vieja, siempre Martes y 13

SI había un día que toda la familia esperaba con ilusión era el de Noche Vieja. Y es que, en esa noche, todos, incluidos los más pequeños, teníamos carta blanca para acostarnos más tarde. Era un momento perfecto para ver la gala. Un show emitido por televisión en el que las estrellas eran Martes y 13. Un espectáculo de humor sencillo, pero contagioso, que comentábamos por días, o meses, y que nos hacía mucha gracia, la verdad.

Antes Sabrina

Hubo un tiempo en el que una mujer hizo levantar de sus asientos a todos. A todos, incluidos los más mayores de la casa. Y es que, por un momento, un descuido hizo que asomara un pecho de Sabrina, la exuberante cantante italiana, cuya música casi que era lo de menos, pero cuyo espectáculo se recordará durante siglos.

Antes comíamos sin pensar en la salud

Algo que es muy positivo, es nuestro cambio en la manera de pensar respecto de la comida. Y es que, ahora comemos y cenamos tomando en cuenta los efectos hacia nuestra salud. Esto se ha trasladado a las cenas y comidas señaladas de Navidad y, la verdad, es que, esto sí, es de agradecer.

Antes desconocíamos al “amigo invisible”

Muchas son las novedades que poco a poco se van implementando en las nuevas tradiciones navideñas. Una de ellas es, sin duda, la del amigo invisible. Un sistema de “regalado” en el que desconocemos de quien procede nuestro regalo. Divertido, novedoso y, poco a poco, institucionalizado.

Existen muchísimas más cosas que nos hemos dejado en el tintero, como los viajes de Navidad, en los que ahora se invierten verdaderas fortunas y en los que antes, como mucho, aspirábamos a un viajecito al pueblo, a congelarnos, pero con chimenea, que siempre da un tono más romántico.

Si quieres aportar tus recuerdos navideños, por favor, esteramos encantados de saber qué es lo que vivías en esas Navidades ochenteras.