El Manisero

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Objetos ochenteros desconocidos por la Generación Z

La generación Z  irrumpió con mucha fuerza a comienzo del nuevo milenio. Este término acoge a todos los jóvenes nacidos en los últimos años del siglo pasado y comienzo del nuevo y, aunque suene a antiguo, tan solo cuentan con 16 años de media actualmente.

Sin duda, las nuevas tecnologías son el manantial del que beben los jóvenes actualmente. Ajenos a objetos que ya han quedado obsoletos y que, en otro tiempos, hicieron la vida mucho más fácil. Hablamos de productos que en los años 80 causaron verdadero furor y que su utilización marcaba un estilo y, en ocasiones, una cierta aura de clase social alta.

Exponemos, a modo orientativo, 4 simples objetos que marcaron tendencia y que se hicieron imprescindibles en la década de los 80.

La cabina de teléfono

Un elemento cotidiano de nuestras calles. Siempre apunto y en el que no pocas veces la persona interesada en utilizarlo se veía obligado a guardar una comprensible cola mientras aprovechaba para buscar en el bolsillo monedas para poder calcular cuánto tiempo podría disponer del “aparato”. Un joven de 16 años, hoy en día, creería sin duda que se encuentra ante un ascensor de bajada a los subterráneos de la ciudad.

Cinta de cassette

Todo un exponente cultural de los 80. Un objeto mítico de duración variada. Utilizado mil y una veces y con la extraordinaria posibilidad de ser regrabado. Todo un acierto de la industria musical que vió como única pega la cuestionable calidad del sonido. Imposible no asociar la cinta de  cassette con un bolígrafo BIC. Solo los “antiguos” podrán entender esta relación ¿verdad?

El “Busca”

Ejecutivos, médicos y personas de clase media alta. Nadie más se atrevería a disponer de este artilugio. Un aparato capaz de localizar en todo momento a su poseedor cuando le llamaran al teléfono. Símbolo de distinción que realmente duró muy poco, pero que marcó toda una época. En general, el dueño del aparato deseaba con todas sus fuerzas que sonara en reuniones y demás para poder decir aquello de “ya me están llamando otra vez”.

El rollo de fotografía

Cuidado a la hora de tomar una fotografía. En los 80 había que estar realmente seguro, muy seguro de lo que se iba a fotografiar. Solo se disponía de un rollo para poder ser revelado posteriormente, con la incertidumbre de si las fotografías saldrían o no bien. En general se disfrutaban más los viajes al estar mucho menos pendiente de mirar todo tras una cámara. Ánimo Generación Z, os animamos a que busquéis en tiendas de antigüedades y de segunda mano estos objetos, a excepción de la cabina de teléfono, claro.